Sigue la polémica. Tres días después de la sanción de la FIA a Red Bull por superar el flujo máximo de combustible, fijado en 100 kg/h, las reacciones no cesan. Tanto Christian Horner, jefe de la escudería de Milton Keynes, como Helmut Marko, asesor de la formación austriaca, hablaron de 'tecnología inmadura' o 'sensores defectuosos'.
Pues bien, la empresa que suministra estos dispositivos, 'Gill Sensors', ha dejado claro que ellos han cumplido correctamente con su cometido y no hay errores en la medición. Además, la Federación Internacional ha respaldado la tecnología y ha defendido a su proveedor.
'Hemos tenido una retroalimentación postiva sobre el desempeño del medidor del flujo de combustible en Australia, confirmando de este modo su confianza en el desarrollo e indicando que los medidores cumplen con las especificaciones de precisión de la FIA', indicó la compañía británica en un comunicado.
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