Red Bull sorprendió el pasado fin de semana en Australia. El RB10, que sólo había dado problemas en pretemporada, reaccionó hasta tal punto que se convirtió en uno de los coches más rápidos de la parrilla en Melbourne. Daniel Ricciardo acabó segundo en la clasificación y segundo en carrera. Sin embargo, el RB10 de Sebastian Vettel volvió a tener problemas de fiabilidad. El tetracampeón del mundo incluso tuvo que abandonar la prueba por una nueva incidencia en el motor que aún no parece controlada.
'Parece que se cayó un cilindro por cualquier razón. Debemos entender exactamente lo que provocó este error, ya sea algo eléctrico, de software o lo que sea', indicó a 'Autosport' Christian Horner. 'No había ninguna razón lógica para ello. Los ajustes son los mismos que los del coche de Ricciardo y ambos motores eran nuevos. Esto muestra todo lo que hay que afinar las cosas en este momento', continuó el jefe de Red Bull.
Asimismo, Horner también informó de una incidencia en el monoplaza de Ricciardo que fue solventada antes de la carrera del domingo. 'Tuvimos un problema cuando el coche salió del garaje. El turbo no funcionaba. Tuvimos que programar de nuevo el ciclo de energía, y en ese momento volvió a la vida. Era un momento delicado porque estábamos a punto de incorporarnos a la parrilla, pero lo solucionamos y no volvió a repetirse', finalizó.
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