A tenor de lo visto en pretemporada, parece complicado que el RB10 pueda rendir a un nivel óptimo en el próximo Gran Premio de Australia. El equipo campeón del mundo está teniendo verdaderos problemas para adaptarse a la nueva reglamentación y las soluciones no aparecen. La crisis es un hecho y la formación de Milton Keynes busca ayudas externas. Así las cosas, según apunta 'Autosprint', Red Bull podría haber pedido ayuda a su filial Toro Rosso, con sede en Faenza, para que contribuyan a la mejora del sistema de frenado 'brake by wire', tecnología vinculada al nuevo Sistema de Recuperación de Energía (ERS).
Helmut Marko, asesor del equipo, explicó que uno de los problemas lo han encontrado con el Turbo. 'Pisas el acelerador y la potencia viene de golpe, las ruedas se giran y el coche se desliza, por lo que pierdes velocidad. Estamos trabajando con Renault día y noche para intentar solventar la solución', indicó Marko en declaraciones a Servus TV.
Por su parte, Vettel reconoció la difícil situación y estima que la única opción de coger puntos depende de lo que hagan sus rivales. 'Si la mitad de la parrilla no acaba, ahí sí tendríamos posibilidades de sumar puntos. Ahora mismo tenemos mayores problemas que solucionar, no sólo el ritmo'.
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