La gran noticia del fin de semana en la F1 se producía varias horas después de la finalización del Gran Premio de Australia. La Federación Internacional decidía sancionar a Daniel Ricciardo, segundo clasificado, por superar el flujo máximo de combustible, fijado en 100 kg/h. El fallo no sentó nada bien en el box de Red Bull, que ha presentado las pertinentes alegaciones con el fin de que su piloto pueda recuperar la segunda plaza.
Para el jefe de la escudería austriaca, Christian Horner, la decisión es totalmente equivocada y confía en que el recurso presentado prospere. 'No es culpa de Daniel. Tampoco creo que sea culpa del equipo. Creo que hemos cumplido la norma. Estoy muy decepcionado, sorprendido... Espero que a través del proceso de apelación quede claro que el coche se ha ajustado en todo momento a la normativa. No recurriríamos si no estuviéramos seguros de que es un caso defendible', manifestó el británico al 'Sydney Morning Herald'.
Horner continuó insistiendo en los problemas encontrados en los sensores de combustible durante todo el fin de semana. El jefe de Red Bull repitió que su equipo cumplió la norma, pero a veces la tecnología falla. 'Estos sensores de consumo instalados por la FIA han dado problemas en la calle de boxes y desde su introducción al comienzo de las pruebas ha creado discrepancias. Su funcionamiento no ha sido el correcto y pudimos ver que había un desfase significativo entre lo que el sensor marcaba y el flujo de combustible real. Es una tecnología inmadura y es imposible confiar al 100% en este sensor, que ha demostrado ser problemático en casi todas las sesiones', finalizó.
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